28 de enero de 2015

SE EQUIVOCAN EL PRESIDENTE PEÑA NIETO Y OSORIO CHONG

El presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se equivocan. El pueblo de México no superará la tragedia de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, hasta que no se esclarezcan los hechos y se fijen responsabilidades.

A cuatro meses de la desaparición de los estudiantes de pedagogía, las autoridades mexicanas siguen en babia y reina la impunidad y la desinformación. La Procuraduría General de la República (PGR) simplemente no ha hecho su trabajo ministerial. El pueblo mexicano sigue a la espera de resultados de la investigación que no se ven.

“Ni impunidad ni olvido”. Esa parece ser la consigna del pueblo de México con respecto a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Si el presidente Peña Nieto no se ha percatado de ello, entonces vive en una torre de marfil rodeado de corrupción.

“Las acciones nos corresponden a nosotros como gobierno, a los tres órdenes de gobierno y de la propia sociedad que debe trabajar del lado del gobierno para resolverlo”, asevera Osorio para tratar de desmovilizar al pueblo que arropó la Capital con una ola humana exigiendo justicia. Pero la pregunta a las declaraciones de Osorio es: ¿hasta cuándo seguirá el pueblo mexicano esperando por resultados y respuestas a este horripilante suceso?

La impunidad que prevalece en México y que denota el suceso de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, estado de Guerrero, se complica todavía más con los hechos de corrupción en el seno de Los Robles que evidencia la compra de tres lujosas mansiones a contratistas del Gobierno.

Está actualmente bajo el escrutinio de la opinión pública la compra que hizo Peña Nietos de una casa a un empresario que ha ganado importantes contratos con el Gobierno, desde que el actual presidente fue gobernador del estado de México hace casi una década.

La compra que Peña Nieto hizo de una vivienda en el año 2005 ha supuesto un  nuevo escándalo en torno al patrimonio del actual Presidente de México. El pasado 20 de enero, el diario estadounidense The Wall Street Journal destapó la identidad del empresario que vendió al mandatario su casa de Ixtapan de la Sal, al sur de México. Su nombre es Roberto San Román y el citado periódico le señala como el receptor de contratos de obra pública por más de 100 millones de dólares.

Este escándalo por compras de propiedades por parte de esta vivienda se suma al protagonizado recientemente por su mujer, Angélica Rivera, por la compra, también, de una mansión llamada Casa Blanca valorada en unos 7 millones de dólares, al empresario Juan Armando Hinojosa, en un exclusivo barrio. Hinojosa es propietario de Grupo HIGA, que recibió contratos de infraestructura por $600 millones cuando Peña Nieto era gobernador del estado de México.

El grupo HIGA también participó en un consorcio encabezado por una compañía china que ganó la licitación para construir el primer tren de alta velocidad del país. El concurso fue cancelado en noviembre, un par de días antes de que se conociera que el empresario le había vendido la mansión a la primera dama. Esta misma empresa vendedora de la mansión a la Primera Dama, vendió también una lujosa propiedad a Luis Videgaray, actual secretario de Hacienda, en el pueblo de Malinalco.

La Oficina de la Presidencia de México ha admitido que las familias San Román y Peña Nieto mantienen una estrecha relación de amistad desde hace mucho tiempo con San Román. Tanto es así que algunos medios afirman que el hijo del empresario es padrino de primera comunión de la hija mayor de Peña Nieto.

La mansión que compró Peña Nieto a San Román está ubicada en el Club de Golf del pueblo de Ixtapan de la Sal, un tradicional balneario de aguas termales. Este complejo tiene 400 hectáreas de terreno y la propiedad presidencial mide más de 2.000 metros cuadrados. El lugar tiene club de golf profesional con 18 hoyos, helipuerto, lago artificial y villa para invitados.

A la empresa de la familia San Román se han adjudicado 11 contratos de obra de pública desde que en 2012 fue elegido presidente. Sin embargo, antes de que Peña Nieto se convirtiera en presidente, esa empresa no había realizado ninguna obra para el Gobierno federal.

Tras las sospechas por la compra de la casa de su esposa, Peña Nieto hizo públicos sus ingresos y posesiones. En 2013 ingresó unos 248.000 dólares, la mayoría como salario y el resto por actividades financieras no precisadas. También declaró que tenía cuatro casas, cuatro terrenos y un departamento. Excepto dos casas que dice que él compró, señaló que un departamento lo heredó y todo lo demás lo recibió como donación, sin especificar hasta ahora bajo qué circunstancias o de quién obtuvo esa donación.

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